martes, 28 de febrero de 2012

Hola queridas, sólo dos palabras , ya que estoy casi sin ellas desde que he visto las fotos que hizo Marina en nuestra última reunión. ¡¡Que bonito es todo¡¡ Felicidades.

Supongo que recordáis el libro “El club de los viernes” de Kate Jacobs, que ya hemos leído, recomendado, comentado, etc. en el grupo; pues ahora su autora ha publicado “Celebración en el club de los viernes”, continúa la historia de las amigas tejedoras en su club, y de allí he sacado lo siguiente, que se ajusta un poco a lo que ocurre en nuestro grupo, en lo  que “ganchillear” nos proporciona  

 “…pequeñas alegrías; como el tacto suave de la lana en la yema de los dedos; por la sensación de alivio que, punto a punto, se obtiene al seguir el ritmo del patrón”

y  sigo comparando, porque cuando pensamos en algún proyecto nuevo…

“…Corremos riesgos, asumimos retos, esperamos sin aliento que todo salga bien. Considera la locura de abordar un punto muy avanzado, la grata acometida de satisfacción cuando ves que cuaja y se sostiene. La victoria del logro.”

 Esto último va por el punto de las olas, veréis como el próximo día lo conseguís….

Y pensar que..

“…En toda labor que empieza de nuevo, con la lana aún intacta son posibles todos los desenlaces. De modo que coge el ganchillo. Es la única manera de llegar a saber cuál será el resultado.”


Que cosas, nuestro grupo “tejiendo lecturas” un poco reflejado en el libro de Kate Jacobs. Es que esto de tejer… desde tiempo inmemoriales pasa lo mismo, recuerdo en casa de mis abuelas la lana recien lavada en el rio, cardada, hilada y luego a tejer esos jarseis, “peales”, etc. y todas ellas con la misma sensación que podemos tener ahora nosotras y que cuenta Kate Jacobs en su libro, al elaborar esos trabajos que luego tan orgullosas lucimos o enseñamos, o simplemente disfrutamos mirándolos y de los que estamos tan orgullosas.

Hasta el próximo miércoles día 29 de febrero de este año bisiesto. ¡Que paseis buena semana.

(Si os apetece, podeis coger en préstamo el libro en nuestra biblioteca, tambien tienen los anteriores “El club de los viernes” “El club de los viernes se reune de nuevo” )

Elena Isábal

 Añado dos de las maravillosas poesías que escuchamos el miércoles


Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.

Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

Gente en el puente (Ludzie na moście, 1986)


Conocereis el amor y entonces
Pensareis en la muerte
Reconocereis la belleza y
 Entonces pensareis
En la maldición del paso del tiempo.
Leereis un verso y recordareis
Que la fruta se pudre
Que la violencia impera;
 vereis una joven hermosa
y pensareis en huesos
y en polvo.
Concoereis la paz y oireis
El eco del grito;
Os llevarán al mar
Y os asombrará la certeza
 del llano
Que es devastado por el fuego.
Conocereis el deseo
Y entonces temereis
El fin de la tierra.
Pero, otras veces,
 conocereis la muerte
Y pensareis en el amor,
Recoocereis la maldición
Del paso del tiempo
Y os hareis súbditos
Incorruptibles de la belleza.

Laura Casielles
Premio Nacional
de Autores Jóvenes

lunes, 13 de febrero de 2012

Y van no se cuantas.....

Otra vez en los medios, ayer en Diario del Alto Aragón, página completa chicas

 http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=730443

Un pañito de ganchillo con sabor a biblioteca

Las participantes del taller hacen sus labores mientras escuchan diversas lecturas.
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Fraga une en "Tejiendo Lecturas" la costura con la literatura

JAUME CASAS
12/02/2012

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FRAGA.- "En esa realidad/ hundida que se niega/a sí misma, y se empeña/ en que nunca ha existido/ que solo fue un pretexto/ mío para vivir". La voz de Ana Barrafón, bibliotecaria del Palacio Montcada de Fraga, recita a Pedro Salinas en esta tarde de miércoles de un gélido febrero. Fuera hace frío, pero dentro se respira un ambiente cálido, casi de sobremesa hogareña. La voz de la recitadora parece marcar el ritmo de una docena de pares de manos que manejan con soltura el ganchillo y la lana. Hoy están casi todas. María, Mari Regli y Encarna, "que hoy han traído merienda", Esther, Maribel y Asun, que siguen a lo suyo, con sus cortinas, mantitas y pañitos, Conchita, que ya ha terminado la funda para su abanico, Angelines y Tere, que andan con un camesú para un vestido de verano y "amigurumi". Y no han faltado, como no, Pilar y Teresa, las "yayas del grupo", que siempre aportan su experiencia. A este grupo se han unido hoy Magda, "una experta ganchillera", y Ana, "la más joven", pero que ya se maneja con los puntos básicos y avanza con el de flor. Y por supuesto, también han estado Elena Isábal, "la jefa", Margarita Bartolomé, la otra "Mari Francis", y Marina Barrafón, que se encarga del blog, "porque aquí no dejamos de lado las nuevas tecnologías".

viernes, 10 de febrero de 2012

Otra vez salimos en la prensa

Hola a todas, vaya fama que está cogiendo nuestro grupo, con este frío, se me ocurrió mirar el tiempo en Canarias y me encontré en el periódico digital Canarias7.es, de Las Palmas de Gran Canaria de el día 22 de enero, que publicaron un artículo sobre nuestro grupo "Tejiendo lecturas", está en la dirección de abajo por si queréis leerlo
http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=246742

Que paseis buena semana.

Elena

viernes, 3 de febrero de 2012

BOLEROS Y COPLAS

“… Toda una vida, querría que fuera miércoles,
para pasar la tarde tejiendo ganchillo,
escuchando lecturas en vuestra compañía…”

Que mala la copia del fabuloso bolero “Toda una vida” de Osvaldo Farrés, pero que buena la tarde que pasamos esta semana.

Todo empezó normal, como siempre a las 16:30, pero al poco rato ¡sorpresa¡ visita de Pili Mir, bibliotecaria de Litera, también venía a pasar la tarde leyendo (aunque luego “ganchilleó” un rato), nos leyó fragmentos del libro “Los platos más picantes de la cocina tártara” de Alina Bronsky , del que más abajo os pongo la reseña.

Todas enfrascadas en nuestras labores vimos pasar la tarde rápidamente, Marga con sus flores, Magda que nos trajo revistas de moda de los años 70, con unas cosas de ganchillo ya casi “vintage” de las que vamos a sacar algunas ideas.
Pilar haciendo claveles y Teresa reciclando bolsas de plástico en una fabulosa bolsa para la compra, Ester con la superpuntilla para tapete de hilo con vainicas.
Conchita iniciando  el bautizado “chal para Salou”,  a la que acompañó una amiga a la que esperamos que continúe viniendo de vez encuando,   practicó con  el punto tunecino y dispuesta  a tejer una manta. Angelines que va a hacer cinturones de flores a “tutiplé” y a terminar por fin el canesú para su vestido de verano,
 Mª. Pilar trajo la bolsita para guardar cosas en el baño hecha con bolsas recicladas, simplemente genial y tambien útil…
Asun influenciada por el frío de estos días, ha decidido,  que sus cuadros tricolor serán para una bufanda, Juanita con su pañito,
Marina que esta vez no trajo máquina de fotos, sino un vestido a rayas de mil colores, tipo Agata Ruiz de la Prada, que porque la Agata no conoce a Marina, si no en lugar de estar en una oficina estaría en la pasarela Cibeles Fashion Week con los modelos que diseña y hace.
Ana nuestra bibliotecaria subiendo y bajando de una planta a otra de la Biblioteca, muerta de envidia porque no podía estar con nosotras

Habíamos llevado algunas letras de copla española, de esas tan desgarradas y que cuentan esas historias que te ponen los pelos de punta, y la verdad es que se nos pusieron cuando como colofón final a nuestra tarde de tejer lecturas Juanita nos cantó la copla de Quintero, León y Quiroga “Y sin embargo te quiero”

Por eso fue esta tarde tan…. especial.
Hasta el próximo miércoles, que paseis una buena semana leyendo y “ganchilleando”

Elena Isábal



Los platos más picantes de la cocina tártara” de Alina Bronsky

Después del colapso de la Unión Soviética, la necesidad de supervivencia de Rosalinda la lleva, junto con su hija Sulfia y su nieta Aminat, desde los Urales a Alemania, la tierra prometida. En Alemania trabaja de señora de la limpieza, mientras en su casa es una tirana que impone su criterio en la vida de su hija y de su nieta.
Alina Bronsky cuenta la historia de la infancia y juventud de Aminat, dividida entre una madre desgraciada y una abuela egoísta y manipuladora, obstinada en mantener a toda costa sus raíces tártaras.
Un libro aderezado con grandes dosis de humor negro, que relata la hilarante historia de tres mujeres inolvidables, cuyos destinos se enredan en una tragicomedia familiar, que es a la vez un retrato de la nueva Europa.
En el enlace siguiente, podéis leer el primer capítulo, seguro que os apetece más, si es así ya sabéis que en nuestra biblioteca os lo prestan.

Y sin embargo te quiero

Me lo dijeron mil veces,
pero nunca quise poner atención.
Cuando llegaron los llantos
ya estabas muy dentro de mi corazón.

Te esperaba hasta muy tarde,
ningún reproche te hacía,
lo mas que te preguntaba
era que si me querías.

Y bajo tus besos
en la "madrugá"
sin que tu notaras
la cruz de mi angustia
solía cantar:

"Te quiero más que a mis ojos
te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la mare mía.

Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.

Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro compañera.
No debía de quererte,
no debía de quererte...
y sin embargo, te quiero. ”

Aquí abajo podéis escuchar la canción en la voz de Olga Román en un concierto de Joaquín Sabina que seguro que os gustará, aunque nada comparable con escucharla cantada por nuestra amiga Juanita “a capel-la” sentada en la silla de al lado..... vamos, lo dicho se nos pusieron los pelos de punta.





jueves, 19 de enero de 2012

Mas cosas


Os dejamos unas fotos que hizo nuestra compañera Pili mostrando trabajos varios.









REENCUENTROS

Ayer fue un día un tanto especial, fue el reencuentro de un grupo de gente que tenemos una misma afición y que a estas alturas nos podemos llamar amigas….Parece ser que todas teníamos ganas de volver, aunque sólo fuera para vernos, porque puntuales acudimos todas y alguna más a la biblio, como decimos, a “ganchillear” un rato y a leer…

Antes de empezar, voy a echar unas flores, como decimos por mi pueblo “como somos ya un taller consolidado y con cierto prestigio, con un montón de gente que va y viene, con un montón de labores que lucimos por ahí…etc. etc” de vez en cuando solemos recibir visitas, como ayer, que nos visitaron  Dña. Mª. Carmen Querol Enrech, Concejala del M.I. Ayuntamiento de Fraga y  Delegada de Cultura, vino acompañada por Luis Angel Pérez, Jefe de prensa, que nos entrevistó y saco fotos ¡Atención chicas, volvemos a salir en los medios¡¡¡ pasaron la tarde con nosotras y quien sabe, tal vez se quedaron con el gusanillo de trastear un poco con el ganchillo, o de leer algún microrelato…, se lo propondremos el próximo día que vengan.

Como de vez en cuando coincidimos en fecha y lugar con la Asociación de Amas de Casa de Fraga, ayer tenían un acto en el mismo edificio en el que esta la biblioteca, y al terminar, también nos visitaron… gracias por venir, pues como somos algo presumidas como habréis podido ver en las flores que he echado anteriormente, nos gusta mucho que nos visiten y alaben nuestras labores, y de paso que se queden a escuchar algún cuento, o alguna poesía.

Ayer Marga y Ana nuestras bibliotecarias, leyeron cosas preciosas... “No quiero que te vayas” de Pedro Salinas, “Amor pródigo” de Luisa Castro, “Ya no será” de Idea Vilariño y  “Parpadeo”, “Glosario a Celaya”, “La poesía” y “El amor supongo” de Roger Wolfe, todo ello de poesía y el microrelato de Julio Torres titulado “Literatura”. Todo esto ya os lo dimos en papel, no obstante, os lo pongo en otro apartado de este blog, para releer….

Quiero dar la bienvenida, porque ayer se unieron a nuestro grupo, a Magda, experta ganchillera  que creo que nos aportará mucha experiencia con las labores, y a Ana, la chica más joven del grupo, y también pronto experta, ya que cuando terminó la reunión ya sabía los puntos básicos y empezado su primera flor.

María nos estuvo contando de su sitio en Internet, donde vende las cositas que hace, ha tenido mucho éxito estas navidades y por supuesto, más que tendrá pues pensamos aportarle ideas para ampliar sus productos, os pongo un enlace para que podáis echar un vistazo, felicidades por la iniciativa y suerte¡¡¡  Ahí va el enlace https://www.facebook.com/MarietasWool

Mª. Regli y Encarna, nos trajeron merienda, un bizcocho que estaba “deli” y unas galletas que guardamos para el próximo día, ya que todas consideramos que habíamos engordado esta navidad y no debíamos abusar… Encarna continua con ropita de bebé y Regli está haciendo una bolsita para guardar cosas en el baño….

Ester, Maribel y  Asun, siguen haciendo las labores que tienen empezadas, cortina, mantita y pañito, no sé si habéis visto el costurero de Ester terminado, esta en su Facebook, también os pongo un enlace para que lo veáis, ha quedado precioso, ahí va la dirección: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2458627901871&set=a.2458627821869.2113442.1137344812&type=3

Conchita, tan aplicada ella, ya ha terminado la funda para el abanico a punto tunecino, para el próximo día también  ha decidido hacer el chal de “Salou”, ya os conté porque se llama así, ja, ja, ja.

Angelines, ha recomenzado el canesú para un vestido de verano y nos contó su última lectura “Contra el viento del norte” de Gatauer, por lo visto a todas las que lo hemos leído nos ha gustado mucho, es una novela podríamos decir epistolar moderna, o sea con correos electrónicos todo el rato, es amena, se lee rápido y te deja con ganas de leer la segunda parte “Cada siete olas”. Ese libro va corriendo de mano en mano por el grupo…. por algo será, la siguiente en leerlo Conchita, y luego María, hay que pedir la vez…

Tere, que trabaja un montón y solo puede venir a veces, ha empezado un “amigurumi”, va a hacer un pollito para entrenar y después se lanzará con la Hello Kitty, el próximo día espero que nos traiga la pañoleta de punto de loca para que la veamos terminada…

Tambien vino Marina, por fin…. con su super bolso rojo (no sé cuantos ha hecho) para ser la envidia cariñosa de todas, espero que un día de estos fotografíe todas las cosas que ha hecho y nos las ponga en el blog… Pilar, también innovando, cestitos para el baño reciclando bolsas de plástico ¡genial¡¡

No puedo dejar de nombrar con todo mi cariño a  nuestras “yayas”, Pilar y Teresa, siempre vienen, cosa que nos alegra, ellas si que saben cosas, de hacer, de contar…. de todo, son la experiencia. No fallan ningún miércoles Pilar ha hecho montones de flores para sus nietas, sobrinas, etc. y Teresa va por la tercer bolsa para el pan, que le quedan preciosas. Creo que la próxima semana también reciclarán bolsas…

Bueno, estas “crónicas” tal vez se hagan un poco largas pero, es que estoy tan contenta y agradecida de poder estar con todas vosotras, que me gusta recordarlo aquí.

Que paséis buena semana, ya sabeis leyendo y “ganchilleando”

Elena

Lecturas del 18/01/2012

Para quienes quieran releer alguna de las lecturas del último día, ahí van:

LITERATURA
El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.
La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

                                      Julio Torri (Méjico 1889-1970)

AMOR PRODIGO
Te llamé esta tarde pero no estabas.
Volví a llamar después desde la calle;
pensé que quizás habías salido un momento,
que regresarías pronto.
Pero la tercera cabina no funcionó
y en la cuarta estabas comunicando.
La quinta vez parecías dormido,
tardaste en descolgar,
no quisiste entender mi voz,
repetiste una y otra vez la palabra diga
sepultando con paladas de tierra
los ojos parpadeantes de la esperanza.

Luisa Castro (Lugo, 1966 -)

"YA NO SERÁ"
Ya no será
ya no
no viviré contigo
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

        Idea Vilariño

PARPADEO
Pedro Salinas
dice en un poema
que no quiere dejar de sentir
el dolor de la ausencia
de la mujer a la que ama
porque eso es lo único
que le queda de ella:
el dolor.
No recuerdo sus palabras exactas.
Él lo dice mejor que yo.
Eran otros tiempos.
Salinas está muerto.
La mujer a la que amaba también.
Pronto lo estaremos todos.
La vida es un mero parpadeo.
Abre los ojos
y ciérralos
Roger Wolfe (Inglaterra  1962)

NO QUIERO QUE TE VAYAS
No quiero que te vayas
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.

Pedro Salinas (Madrid 1891-1951)

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡FELICES FIESTAS!

Aquí teneís una felicitación de Navidad hecha con nuestras flores navideñas. A Iris se le ocurrió escanearlas y hacer una postal, y la han escogido para felicitar las fiestas desde la Escuela de Arte Municipal de Lleida. ¡Para que veamos cuantos usos tiene el ganchillo! Con ella os deseamos a todas que paseís unas Felices Fiestas, y que tengamos un buen año a pesar de las crisis varias!

DECORACION NAVIDEÑA CON GANCHILLO Y FRIVOLITÉ


Aquí teneís el estupendo árbol de Navidad decorado entre todas!





viernes, 2 de diciembre de 2011

RETO CONSEGUIDO.

 
Tal y como se propuso la semana pasada, hemos conseguido entre todas, confeccionar a ganchillo un montón de estrellitas, cristales de nieve, flores, etc. para el árbol de navidad de nuestra biblioteca, en cuanto esté instalado tendremos que fotografiarlo para el recuerdo.

Fue muy sencillo, cada una hizo un adorno, Jomari que vino con su niña realizó un arbolito de navidad que está terminando Ester. Las más lanzadas Maribel y Pilar que hicieron dos estrellas, en rojo y verde, Teresa se animó y… otra, Asun con un hilo dorado que tiene, fue la encargada de hacer una flor grandísima para coronar el árbol, Ana y yo misma, hicimos cristales de nieve en blanco “como la nieve misma”…. Seguro que el próximo miércoles tenemos más.

Marga que no pudo venir, nos encargó que leyésemos algo divertido, bueno, pues  que mejor después de haber ido algunas a la obra de teatro que se represento el pasado sábado en Mequinenza, basada en el cuento “Debate de urgencia” de Jesús Moncada, que leer dicho cuento… Lo hicimos a dos voces Ana y yo, y es tan divertido que en algún momento no podíamos seguir de la risa. Es un poco largo, pero tengo que ponerlo para que lo disfrute quien quiera, está más abajo.

Ya sé que algunas estaréis de puente, pero las que no, ya sabéis el día 7 a las 16:30 en la biblio, la novedad para esta próxima semana serán los “amiguris”, es una técnica japonesa para hacer muñequitos de ganchillo, son muy bonitos y fáciles de hacer. Tambien podria ser un bonito detalle para la Navidad.

Ahí va el cuento, que paséis buena semana “ganchilleando”

Elena

Debate de urgencia de Jesús Moncada

  -     Chicos, tengo malas noticias. Os tengo que decir que nuestra situación no puede ser más crítica; estamos en peligro –dijo la imagen del santo Llibori, situada al lado izquierdo del altar mayor, bajo dos querubines pintados al óleo, de un rosa empalagoso, que sostenían con gracia discutible una guirnalda de jazmines y dalias.

     Las palabras inquietantes resonaron por las naves de la iglesia vacía, iluminada por los cirios de llama amarillenta y temblorosa que ardían en los altares. Aquel mundo tenebroso que olía a cera, a cerrado y a perfume de incienso fue sacudido por el anuncio aterrador del santo Llibori; santos y santas, angelitos y beatos, absortos habitualmente en sueños de madera y yeso, salieron del éxtasis; exclamaciones de sorpresa y de alarma, preguntas angustiosas saltaron de capilla en capilla, entre un hacinamiento de esculturas, retablos ennegrecidos, molduras doradas, columnitas salomónicas, candelabros de latón y jarrones con flores marchitas. Incluso en el tríptico anónimo del lado del púlpito, la casta desnudez del pecho de una mártir a punto de ser devorada por los leones se agitó con un movimiento incipiente y sugestivo, cosa que obligó al santo Hilari, un poco a disgusto, a desviar la mirada hacia un relieve de mármol, donde unos cuantos serafines, inofensivos y sedantes, tocaban arpas, flautas y liras.
     Sólo el santo Cassià, una talla de madera metida en un nicho, continuó impasible, con la mirada perdida en quién sabe qué visiones beatíficas, en medio de la alarma general.
-          ¡Cassià! –gritó  el santo Llibori.
     El otro continuó embobado.
-          ¡¡Cassià!!
-          ¿Qué pasa? –preguntó al fin con una vocecita desentonada.
-          ¡Que digo que la situación no puede ser más crítica!
-          ¿Qué me quieren ofrecer una misa?
-          ¡No hombre! Que digo...
-          Déjalo correr, Llibori. No conseguirás nada –intervino la imagen del santo Pasqual, viendo que el otro perdía la paciencia-, No se entera de nada. Parece ser que el gorgojo que tenía en la oreja derecha ahora le ha pasado a la izquierda y le está royendo la campanilla. De aquí a cuatro días estará más sordo que una tapia.
-          ¿Qué has dicho que tiene en la oreja, Pascual? –preguntó la santa Casilda, un poco asustada.
-          Un gorgojo.
-          ¿Y qué es eso?
-          Una carcoma.
-          ¿Una carcoma? ¡Ay, señor! ¡Me han dicho que estos bichos son de lo más contagioso y yo no estoy vacunada! ¿Creéis que nos lo contagiará y provocará una epidemia? Le tendríamos que poner en cuarentena.
-          No seas tonta, Casilda –replicó el santo Pasqual-. De carcomas, sólo podemos sufrir las imágenes de madera, y tú eres de yeso.
-          ¡Ya estamos! ¡Ya ha salido lo de las clases sociales! ¿Me quieres explicar que culpa tengo yo si la parroquia que me encargó era pobre y a aquella gente a duras penas les daba para yeso? ¿Eh? ¿O es que por eso soy menos imagen que las otras?
-          Mujer, no te lo tomes a mal –dijo el otro, conciliador-. Yo no te quería ofender.
-          Sí, sí... Lo que pasa es que si una no saca las uñas, enseguida se te suben encima. Y ya estoy harta de discriminaciones y favoritismos. ¿Sabes por qué no estoy en la catedral de Lérida? Pues, porque cuando solicité una plaza que había vacante, las imágenes románicas protestaron. Se tenían a menos de estar junto a mí y no pararon hasta que consiguieron que me denegasen la solicitud y, para colmo, me envían aquí, a un pueblo de descreídos. Y todavía hablan de igualdad. ¡Estamos bien apañados!
-          ¡Venga , hasta ahí podíamos llegar! –cortó el santo Llibori-. Dejaos estar de discusiones, que así no iremos a ninguna parte. Si comenzamos con peleas no acabaremos nunca. Y ahora, a lo que estábamos. Os decía antes que la situación no puede ser más crítica...
-          ¡No sabéis la ilusión que me produce que me ofrezcan una misa! –interrumpió el sordo, a gritos-. ¡Hace tanto tiempo que no me pasaba eso! La devoción había ido disminuyendo en este pueblo. ¡Sobre todo desde que ganaron las elecciones estos que llaman el Frente Popular!
-          Sí, hombre, sí. Te quieren ofrecer una misa. ¡Y con cuatro curas! –gritó el santo Llibori, un poco nervioso-. Y ahora, ¡calla y no me vuelvas loco!
-          ¿Qué dices?
-          ¡Que te calles!
-          No, las tres de la madrugada parece demasiado pronto. ¡No vendrá ni un alma!
Cuando el santo Llibori estaba a punto de perder la paciencia, unos cuantos acordes del armonio se descolgaron del coro.
-          ¡Coño! Sólo faltaba éste. Escucha, Pere: ¿te importaría dejar la música para más tarde? Lo digo porque ahora hablamos de cosas muy serias y no estamos para conciertos.
Al oir las voces del santo Llibori, el espector de Pere Santacreu, sacristán juerguista y fantasma titular de la parroquia, retiró las manos del teclado y se quedó inmóvil, esperando el permiso para continuar el concierto cotidiano, que comenzaba siempre a las doce menos cuarto de la noche, excepto los jueves, día en que echaba la partida de ajedrez con el enterrador y cogía fiesta.
-          ¡Ay!, si no fuese porque Llibori asegura que los momentos son tan críticos, le diría a Pere que tocase El Danubio azul – suspiró una Santa Quiteria situada cerca de la puerta y que se pasaba las horas muertas mirándose en la pila del agua bendita-. ¡Me gusta tanto el vals!.
-          Esta Quiteria siempre ha sido una frívola –refunfuño la imagen de santa Polonia, de estilo gótico tardío, en la oreja del obispo
Godofrè, una talla trágica de escuela castellana, de mirada febril y miembros descarnados que se desangraba por las heridas del martirio-. ¡Ya le daría yo, ya! ¡Sí que tendría buen vals! ¡Cilicios y ayunos! ¡Porqué, créeme, Godofrè, eso del vals es un invento del demonio! El otro día, este Pere tocó uno y ¡aquello era una invitación a la concupiscencia, a la lubricidad y al libertinaje! Me cogió un cosquilleo en la espalda que, aunque cueste de creer, estuvo a punto de hacerme reir, y ya se sabe que la risa es una trampa de Satanás. Sólo te diré que para sacudirme las tentaciones tuve que flagelarme una semana seguida. Esto lo tenemos que atajar, Godofrè, si dejamos pasar el vals, después pedirán eso que llaman un charlestón, o una rumba, que todavía es peor, y al cabo de cuatro días esta iglesia parecerá un baile de botón gordo.
-          La juventud está perdida, Polonia –sentenció la voz estridente del obispo-. Y eso pasa porque hemos sido demasiado blandos; nos hemos dejado ir y el enemigo se aprovecha. Yo siempre lo he dicho: ¡demasiada libertad!
-          Ya lo puedes decir, ya –replicó la gótica-. El mal se infiltra por todos los sitios. ¡Sólo nos faltó la República! ¡Y si sólo fuese la política, vale! Pero, ¿recuerdas qué se descubrió, hace dos o tres años, que aquel angelito de un pueblo de una iglesia de por abajo, que tenía fama de encontrar novio a todas las solteras, era en realidad un Cupido romano?
-          Calla, Polonia, ¡no me lo recuerdes! ¡Qué escándalo! ¡Tener la competencia dentro de casa!
-          Pues, escucha: hace dos semanas, el párroco de un pueblo de la ribera del Cinca llevó a restaurar la imagen de la patrona y, ¿sabes qué descubrieron los restauradores?
-          ¡No me asustes, mujer! ¿Qué?
-          ¡Que se trataba de una estatua de mármol de Afrodita! ¿Sabes qué quiero decir, verdad? Aquella sinvergüenza de Grecia...
-          ¿Qué me dices?
-          Lo que oyes. ¡Y quién sabe los siglos que hacía que la bribona estaba allí, disfrazada de santa! Ahora se entiende lo que pasaba en aquel pueblo: las mujeres se pintaba, iban sin medias y escotadas; la gente acudía al baile cada domingo: todas las parejas hacía Pascuas antes de Ramos... ¡Una orgía!
-          ¡Qué caradura! Supongo que el cura habrá hecho romper a martillazos esa prostituta. Siempre he dicho que la depuración de los paganos no se hizo a conciencia y ahora nos tocan las consecuencias. Cuando recuerdo los tiempos de la Inquisición, me entra una nostalgia que no puedo aguantar ¡Entonces las cosas iban bien! ¿Recuerdas, Polonia, aquellos autos de fe, aquellos olores de hereje a la brasa, de infiel asado, de judío al horno? Y ahora, miras ¿y qué ves? Afroditas, repúblicas, elecciones, libertinajes... ¡Demasiada libertad, demasiada libertad! ¡No tenemos juicio! ¡Vamos hacia el desastre!
-          Ya lo puedes decir, Godofrè; tienes más razón que un santo.
-          Chicos –insistió el santo Llibori, enfadado-. Si no calláis, no haremos nada de nada. Esto parece una casa de locos.
-          ¡Venga chicos! –ayudó el santo Pasqual-. A ver si prestamos un poco de atención y no aprovechamos que Nuestro Señor y su madre están tomando las aguas en la Fontcalda para portarnos mal y montar bulla, ¡igual que los alumnos cuando no está el maestro!
-          Gracias, Pasqual, Bien, como decía antes, nuestra situación no puede ser más crítica.
-          ¡Qué bien habla! –suspiró la santa Quiteria, embobada-. ¡Parece un predicador!
-          ¡A callar! –ordenó el obispo, severamente.
-          Os he de comunicar, por encargo del señor párroco, que el ejército de África se ha rebelado contra el gobierno y que muchas guarniciones de la península se han sumado a la rebelión. Eso significa que el país está dividido, en estos momentos, en dos zonas: la que continúa fiel a esta odiosa República y la que dominan los nuestros, los militares rebeldes.
-          ¡Ya era hora! –exclamó el obispo-. ¡A ver si ahora volvemos a restaurar el orden y los valores morales!
-          ¡Muy bien!
-          ¡Y hacemos una buena limpieza!
-          ¡Y podemos salir en procesión otra vez!
-          ¡Fuera la República!
-          ¡Fuera, fuera!
-          Yo no gritaría tanto –sugirió el orador-, porque da la casualidad de que nosotros estamos en la zona republicana.
-          ¿Qué dices?
-          ¡Sí que la hemos hecho buena!
-          ¡Ay, señor! ¿Creéis que nos habrán oído?
-          Y eso significa –continuó el santo Llibori- que nos encontramos dentro de un avispero, rodeados de socialistas, comunistas, anarquistas, masones y toda clase de gentuza, que ahora se querrá vengar de nosotros.
-          ¡El mundo está lleno de desagradecidos!
-          ¡Nos rebelamos por su bien y nos lo pagan con coces!
-          Cría cuervos...
-          Me parece que estoy a punto de desmayarme –gimió la imagen de santa Quiteria.
-          Mira, nena, no montes ahora el número ¿vale? –dijo la santa Casilda-. Ya tendrás tiempo de hacerlo cuando nos quemen o nos arrojen al río.
-          ¡Señoritas –gruñó el obispo-, mantengan la dignidad! ¿Qué significa esto? Si hemos de ir a la hoguera, lo haremos con la cabeza bien alta. Señor Llibori, ¿dónde está el párroco?
-          Ha huído esta tarde disfrazado de campesina, con un pañuelo en la cabeza y un cesto lleno de berenjenas, para disimular.
-          ¡Mira qué bien! –exclamó, sarcástica, la santa Casilda-. ¡Y los demás que se arreglen!
-          No te metas con él, ¿eh? – replicó la santa Quiteria-. Todos sabemos que no te resultaba simpático, porque nunca te sacaba en las procesiones.
-          Quiteria, date cuenta de que...
-          ¡Señoritas, me obligarán ustedes a ponerlas de cara a la pared! –amenazó el obispo.
-          Ahora no es el momento de discutir ni de sacar los trapos sucios –intervino el santo Llibori-. Lo que hay que hacer es pensar la manera de aguantar hasta que lleguen los nuestros, teniendo en cuenta que no podemos esperar ayuda de nadie. Si alguien tiene alguna idea, que la diga, pero sin tardar.
-          Podríamos hacer un milagro –sugirió una voz desde el ábside.
-          ¡Claro! ¡Podríamos salir volando!
-          Propuesta rechazada –interrumpió el santo Llibori-. No tenemos tiempo. Todos sabéis los trámites que hay que seguir para obtener autorización para hacer un milagro: instancia, por triplicado, acompañada de un certificado del párroco asegurando que la persona que ha de recibir la gracia observa buena conducta religiosa, moral y sobre todo política; certificado de penales, informe favorable de la comisión técnica del departamento correspondiente, etc., etc. Y no os tengo que explicar cómo funciona la burocracia, ¿verdad? En fin, dos meses, ¡yendo bien! Eso si después no se mezclan los expedientes, como aquella vez que pedía permiso para curar un grano que le había salido al alcalde en el cogote y me llegó una autorización para enviar una plaga de langosta a los trigales de Rusia.
-          No pretenda desentrañar los designios secretos de la providencia, señor Llibori –le riñó el obispo Godofrè-. Si la cosa fue así, ¡algún motivo había!
-          ¡Muy bien dicho! –exclamó la gótica-. ¡Sólo faltaba que cualquiera se permitiese criticar las decisiones de la jerarquía!
-          ¡Callad! Parece que entra alguien.
Una de las puertas laterales, la del lado del evangelio, se había abierto con un chirrido y una mujer vestida de negro, con un pañuelo en la cabeza, se deslizó de pilastra en pilastra hasta el altar de San Antoni Abat; allí encendió un cirio que llevaba, lo metió en un candelabro de bronce a los pies de la imagen y, después de estarse un momento ante el altar, pero sin arrodillarse, se escabulló, ligera y silenciosa como un hurón.
-          ¿Quién era?
-          ¿Qué ha venido a hacer?
-          ¿Hay noticias?
-          ¡Hala, Toni, habla!
-          Era Caterina, la de la calle del Castell –dijo al final la imagen del santo Antoni.
-          ¿La bruja?
-          Si, señor, ella misma.
-          ¿Y qué quería, si se puede saber? –preguntó el santo Llibori, en medio del estallido de voces escandalizadas que provocó la revelación de la identidad de la visitante.
-          Proponerme un trato.
-          ¡Lo que nos faltaba!
-          ¡No queremos tratos con brujas!
-          ¡Hasta aquí podríamos llegar!
-          ¡Que la quemen!
-          ¡Ay, señor! –se quejó la santa Quiteria-. ¡No habléis de fuego, por favor, que se me pone la piel de gallina!
-          ¡Haced el favor de no alborotar y dejad que Toni se explique!
-          Es muy sencillo. La burra de casa Tomàs de Castelló se ha puesto enferma; como parecer ser que el veterinario se ha escabullido, lo mismo que el cura, y la pobre bestia está a punto de morirse, han avisado a Caterina, a ver si la cura con un encantamiento. Pero, no lo consigue. Sus especialidades son los filtros de amor, la quiromancia, el tarot francés y cosas por el estilo. De burras no sabe nada. Ha probado decirle la oración de las embarazadas, por hacer algo, pero la bestia no mejora. Y Caterina ha venido a proponerme que si yo, que soy el patrón de los animales le hago quedar bien curando a la burra, ella me hará un encantamiento que me volverá invulnerable al hierro, al agua y al fuego.
-          ¡Qué cara!
-          ¡Es una sinvergüenza!
-          ¡Una aliada del demonio!
-          Pero me ha dicho que si estoy de acuerdo, que no pierda el tiempo, porque sabe de buena tinta que no llegaremos a la madrugada.
-          ¡Que se muera la burra!
-          ¡Y Caterina!
-          ¡A la parrilla!
-          No os precipitéis –aconsejó una voz prudente-. ¿Creéis que no valdría la pena estudiar eso del encantamiento contra hierro, agua y fuego? Poniendo como condición que nos lo hiciese a todos, claro.
-          ¿Tratos con una bruja? ¡Ni hablar! –sentenció el obispo Godofrè.
-          Además, ¡ya hemos aclarado que no hay tiempo para milagros!
-          Entonces, ¿qué hacemos? ¿Esperar que nos quemen?
-          Escuchad –dijo el santo Llibori, después de aclararse la garganta con un par de toses-. Yo pienso que, de la manera en qué están las cosas, el único camino que nos queda, aunque nos resulte duro, es intentar la negociación con los republicanos. ¿Qué os parece? Después de todo, ¡la gente del pueblo nos conoce de toda la vida! Sin ir más lejos, Esteve, el líder de los anarquistas, fue monaguillo un puñado de años cuando era pequeño.
-          Este es el mal –filosofó santa Casilda- ¡Que nos tienen fichados! A pesar de todo, no tenemos ninguan opción más y el caso es ganar tiempo. Quizá mientras tanto lleguen los nuestros. Y después...
-          ¡Ay, después!
-          ¡Que se esperen!
-          Entonces, ¿qué hacemos? ¿Negociamos?
-          ¡Sí, sí!
-          Yo estoy de acuerdo.
-          Y yo.
-          ¡El caso es salvar la piel!
-          ¡Traidores! –gritó entonces el obispo-. Son ustedes unos traidores, unos cobardes y, lo que es peor, ¡unos renegados!
-          ¡Muy bien, Godofrè, así hablan los hombres! –animó la gótica-. ¡Cántales las cuarenta a esta cuadrilla de gallinas!
-          Sin embargo, no se saldrán con la suya –continuó el otro-. Aquí estamos esta señora y yo para evitarlo. ¿No les da vergüenza negociar con esa gentuza de izquierdas? ¡Prefiero más ir al río o a la hoguera que rebajarme así! ¡Antes tizón que colaboracionista! Pereceremos con honor. Y le recuerdo, señor Llibori, que el deán de esta parroquia soy yo y que nunca permitiré...
El estrépito de una vidriera al saltar hecha añicos, seguido inmediatamente del disparo de una escopeta, cortó la apasionada diatriba del obispo Godofrè.
-          ¡Hostia! –gritó alguien-. ¡Un poco más a la derecha y me afeita en seco!
-          ¿Quién ha sido ese blasfemo malhablado?
-          ¡El sacristán, señora Polonia, el sacristán! –acusó, con voz afeminada, el beato Eliseu, que era un pelotillero.
De fuera, entro un alboroto confuso que ahogó los improperios de la gótica.
-          ¡Me parece que ya vienen! –exclamó un santo Manuel. Ya he vuelto a dormirme –rezongó el sordo, en medio del zipizape-. Sin embargo, si no fuese porque he oído tocar a misa, diría que no es ni medianoche.
-          ¡Que nos coja confesados! –lloriqueaba santa Quiteria.
 No obstante pese al espanto de las imágenes, la agitación de las calles de la villa, en aquel momento no pasaba de un pasacalles un poco travieso y había sido un azar –llamadle, si queréis, anticlerical- el responsable de que el plomo del dispar hubiese acertado la vidriera de la iglesia. Por otro lado, convertir un grupo de gente juguetona en una turba revolucionaria, conlleva su tiempo y transcurrió más de media hora entre el lloriqueo de la santa Quiteria y el instante en que –exaltada por una arenga magistral de Pere Pei, sastre de oficio, en la que las consignas subversivas se mezclaban insidiosamente con alusiones malévolas a las ideas políticas del otro sastre del pueblo- la multitud decidió ir a por trabajo y se encaminó a la plaza de la iglesia. En aquella media hora, sin embargo, en el templo habían pasado muchas cosas; así que, cuando el tropel de gente entró y llegó junto a las pilas del agua bendita –en las que más de cuatro desmemoriados untaron los dedos y se santiguaron- todos se quedaron petrificados por la sorpresa. Todos los lampadarios, lamparillas, velas, linternas y cirios estaban encendidos y de la cúpula caía una lluvia de papelitos rojos, amarillos y morados, mientras la voz del santo Llibori resonaba como un trueno:
-          ¡Compañeros, después de siglos y siglos de opresión y oscurantismo, ha llegado la hora, tan esperada, de nuestra liberación! ¡Estos instantes gloriosos quedarán grabados para siempre en nuestros corazones! ¡Compañeros, saludemos a nuestros libertadores! Gritad conmigo: ¡Viva la República!
Y todas las imágenes, excepto el obispo Godofrè, la gótica, el beato Eliseu y el sordo, que alguien había encerrado después de amordazarlos en el armario de la sacristía, bajo un montón de casullas, albas y capas pluviales- contestaron, al tiempo que el espectro del sacristán juerguista comenzaba a tocar el himno de Riego.
-          ¡Viva!
FIN